Hace dos meses vengo trabajando con un equipo interuniversitario sobre un proyecto. Un rover autonomo que completa tareas. Todo comenzo como un simple proyecto para una competencia, simplemente construiamos un robot porque nos apasionaba la idea de construir algo que sobresalga de lo comun a lo que la gente de Salta esta acostumbrada a ver cuando se trata de robotica.
Recibimos propuestas de inversion de diversos interesados tanto de una empresa familiar bastante consolidada en el Noroeste argentino como un Ingeniero que trabaja en el sector agropecuario. A partir de ahi empezaron a surgir algunas dudas en el equipo.
Rovik - 1
¿Estamos acostumbrados a construir con un proposito?
El problema al que se enfrentan muchos “makers” es que construimos por gusto personal mas no con un proposito definido. Hasta ahora el patrón ha sido: tenemos un robot, y buscamos a qué problema aplicarlo. Eso es empezar por la solución y buscar el problema, que es el orden que hace fracasar a la mayoría de los proyectos.
Las ideas que surgan durante el camino no van a tener el peso de algo que uno haya visto de cerca.
Ideas que no salen de un brainstorm: salió de gente del sector que me contó un dolor real. Esa es la diferencia. No era una idea bonita en abstracto, era un problema que alguien que lo vive te describió. Entonces, en vez de como equipo listar diez aplicaciones más para el rover, propongo invertir tiempo en las preguntas:
- ¿A qué gente tenés acceso que vos y la mayoría no tienen?
- ¿Qué problema viste vos con tus propios ojos que te dio bronca o curiosidad?
- ¿Sobre qué tema podrías hablar dos horas sin aburrirte?
Y la más importante. cuando pensás en pasar los próximos años de tu vida construyendo algo, ¿hacia qué mundo te tira la curiosidad?
Esta genial construir porque amamos lo que hacemos pero tambien mantengamonos curiosos en otras areas y si queremos brindar una solucion desde el vamos, pongamos el foco en la problematica y la gente del sector.
Juan Esteban Yurquina